- R.: ¡Qué me importa, pordiosero millonario!
2.02.2010
Plática con mi susodicho (Autor : Dantuan Bertalata)
Catarsis (Autora: Viridiana Vera)
El susurro de las añoranzas se escabuye entre las líneas de tus cabellos.
Aún en los filamentos se deslizan los firmamentos...
Y es que todo se desvanece...se dió cuenta en el ligero rodar de sus esencias.
Todavía puede leer el anuncio 'se desmoronó en tus silencios'.
Y las partículas se enarbolan...en los reflejos de tu insinuación.
Lo putrido de tus delirios, de lo inconmensurable.
Pero tu estallido galopa...mimetiza el gemido.
1.30.2010
Título: Austenta (Autor: Nestor Enriquez Ordoñez)
1.25.2010
Untitle número dos (Autor: Fabian V.G)
LA SALA DE ESPERA HERVÍA BORBOTONES DE CIELO, ESPEJOS DE NOCHE. EL ROSTRO
LIMPIO DE SAL, LAS VENAS CORRIDAS DE TIEMPO... EL SILENCIO SE ARRUlLA ENTRE
BALAS Y FLORES. AGOSTO TIEMBLA DEBAJO DE LAS MALETAS VACIAS...
YO NO QUIERO QUE ELIGAS MIS ESTRELLAS MUÑECA ROTA.
12.25.2009
Extásis (Autora: Viridiana Vera. La Pepenadora)
Dime, ¿sientes cómo se disipan entre las yemas de tus dedos?
¿Lo sientes?
Respiras intermitentemente para diluir las reminiscencias penetrantes, percibes como paulatinamente se disuelven en los ayeres contradictoriamente olvidados.
Y las incertidumbres flotan en el aire, junto con un sol que las trastoca, derribando su hambre...son carcomidas, se convierten en partículas de sangre; me recorro, y a tientas por fin me vislumbro...desbordas tu ausencia.
La madeja de tus suspiros todavía se entreteje, se carga de memorias...parpadeas ante lo efímero, y conservas tus alientos para conversar con lo idílico.
12.23.2009
UNTITLE (autor: Fabian González Vargas)
12.18.2009
Nostalgia: buscando a flor (AUTOR: MaritzAlejandra)
Te persigo. Sigo los pasos de un silencio fulminante; después de la catástrofe. Me ahogan las palabras que no quiero escribir y sólo pensar. Escribo porque llorar ya no me consuela.
Te busco en los recuerdos más dolorosos porque son los más felices.
No he de hablar de algo distinto: la separación dolorosa; la dolorosa separación de uno con otro uno; unidades separadas; maldita paradoja.
¿De qué me separé? Qué perdí: flor dime quién era yo.
Quién era yo cuando estábamos juntas y comíamos helados en barquillos cubiertos de chocolate falso. Quiénes éramos cuando reíamos de la altura de un pato caricaturizado que ocultaba su amor por ti. Quiénes éramos cuando compartíamos la misma congoja; sentirnos solas e invisibles. Quiénes éramos cuando empezamos a fumar a escondidas de tus padres y dejamos el tabaco por los libros de filosofía y arquitectura islámica. Ahora fumamos sin escondernos.
Quiénes éramos cuando escapábamos de la escuela, cuando nos escondíamos en el cuarto de los espejos, cuando pintábamos, con óleo ajeno, las portadas de nuestros discos favoritos. Quiénes éramos cuando llorábamos porque nadie entendía nuestro mundo: sólo nosotras dos sabíamos habitarlo, inventarlo y destruirlo. Quiénes éramos cuando sabíamos que el amor estaba en ti y en mí; yo no te dejaba sola y tú nunca me dejabas sola; llorando por un amor perdido en los charcos de agua que dejaba la lluvia del verano en el que yo me volví misionera dos semanas; entonces nos dejamos de cortar la piel con espejos rotos o navajas del rastrillo; tú desde que me encontraste. Yo aún tengo cicatrices del despojo de aquel chico que olía mi cabello cuando era ondulado.
Quién soy ahora que mi cabello ya no es largo ni ondulado; me corto el cabello cada vez que estoy triste; hace muchos años que está corto. Quién soy ahora que mis ojos ya no brillan como antes. Quién soy ahora con el cabello corto y lacio, con mis ojos sin el brillo del corrector facial. Quién soy ahora que mis palabras ya no dan aliento. Quién soy persiguiendo la miseria del otro. Quién soy llorando por tu ausencia. Quién era yo. Quiénes éramos amiga.
Quiénes éramos cuando no nos importaban los asuntos escolares y soñábamos con irnos lejos y tener una vida de bohemias; yo escribiendo poemas y tú pintando con la suavidad de las barritas de pastel.
Quién soy ahora que espero el día para renacer; ser otra vez yo y no este espejo fragmentado; imágenes confusas; un espejo que refleja nada; la imagen sin nitidez es nada; es pero qué es; me angustia no saberlo. Me busco en otros para ver si encuentro algún reflejo que sea mío pero sólo encuentro esta pregunta ¿Quién soy?
nO SÉ, NO ENTIENDO, NO SALE; SÓLO ESCRIBO... Autor: Nestor Leonel Ordoñez
Me pertenezco tanto como salgan tumores de la almohada, así como salen de quien es común y no respira nada. Ulteriores vástagos que nacen de mis bellos fáciles: vástagos que no son libres son sólo pasta acomodada.
En mí y en mi certeza, dos a parte, caben y flexionan puños dormidos, cantan y retocan libertades de hazaña, me doy permiso, me voy aparte.
12.01.2009
Autor: Nestor Enriquez Ordoñez
Tentando el dominio de tu pasión, y acomodando en cajones de migajón; se fueron vertiendo trozos de tu carne de pájaro en mi pómulo de mago roto. Recibí bofetadas de un sorbo, aglomerando como mentas las gotas de sangre de un exulto recuerdo, y en el saco roto de un hombre-cana, volví en mi; como fuga cerrada, como orgasmo corrido, como come el viento de la ranura de tus arrugas.
Mirar como tus huesos digieren el polvo me hacen viejo también, me envuelvo en una nube de naftalina que corroe mis labios partidos, y ahuyentando la edad con una escoba, hago reposo en tus lágrimas, me soy perecedero en tu barbilla de hojuela y muero de rodillas en tu altar senil.
Te arrebato el don de vencejo y lo pego a mi piel, dejo de ser verde y envejezco sin sed.
por si..
10.14.2009
Hilos (Autor; Nestor Leonel Enriquez Ordoñez)
10.05.2009
Para no soslayar tu ausencia: Caída hacia la nada (AUTOR: ERICK MATA DÍAZ)
Sólo un leve caída. El pricipio de la eternidad; ese suave desliz hacia la nada.
Si el orgullo has perdido; estarás listo para el juicio
Siempre supe que no era real pero pensé que era yo
Era el momento de tu liberación
También sentí ...
Sé que no estás perdido
Pronto todo será igual
Entre las piedras, el árbol y los entes que residen aquí: te esperamos
Sin bolsas l l e g a r é por ti.
9.26.2009
A Rafael Lemus
Amo luego somos
Para Rafael (Autor: Nestor Leonel Enriquez Ordoñez)
Describió con la mirada algo que llamaba vida. Encendía con aliento su última respiración.
Sabía que el ruido de su caída al vació haría eco entre oídos sordos e indiferentes, pero se conformó con el resoplido de atención que provocaría su muerte.
Me otorgo a su causa, me consolido en su memoria, lloro en silencio su ausencia y fragmento su aliento para complementar la partida
Rafa vive
9.01.2009
Caminta Nocturna (Autor: Nestor Leonel Enriquez Ordoñez)
Desarrollo mi vista entre sombras ubicuas; a gatas expuestas, a parpadeos de ensueño.
Me desdoblo hacia lo romántico, entre negro y gris me caigo, me detiene una mano, me mata como anoche, me arruga en chocolate, me hace crema en papel, luna cuarto menguante.
Sin titulo (Autor: Erick Mata Díaz)

hasta el fin de tu vida.
Hoy no quisiera pensar para qué
te quería ver...
Si tu vanidad te encapsuló
por qué tendría que ser yo; el que no pudieras rrecorrer mis venas.
Pudiera yo desenterrar marañas para disolverlas
para intentar entenderlas.
Las matas como yo escriben en un bar
las putas como tú se dan pena.
Y si no dije lo mismo, no es que no quisiera
para estar ahí; mejor muerto.
8.29.2009
Escribir (Autor: Fabian Vargas González)
Insistes: La emboscada de tus ojos sobre mi rostro deslavado.
Magnetizas: Colores (en silencio y solo en nuestro silencio te vuelves morado canalla)
Respiras: Nudos de sombra, nudos eléctricos, nudos de agua, nudos de ruido, nudos de nada.
Desdoblas: Latidos enroscados.
Exhalas: Silencio, humo, oxigeno, alcohol.
Revivo: Y me tragan las luces de tu espalda.
Invades y parece que brotan huracanes sobre tus lenguas de vallium.Gotas de sol en la inquietud del espacio….
Insistes, magnetizas, respiras, desdoblas, exhalas.
Y yo, sólo revivo.
8.20.2009
Elena (Autor: Fabian Vargas González)
Laminas de silencio llueven sobre mi nuca, me enjuago tus miradas, me tallo tus montañas de piel sobre mi piel.
Todos los precipicios llevan tu nombre, tu sal, tu gravedad y sin embargo hoy nadie amanece.
Sólo inundas.
8.10.2009
Loca Revolucionaria (Autor: Nestor Leonel Enriquez Ordoñez)
En mi trabajo yo me oponía al régimen y a la defensa de clases afamadas melancólicas e injustamente llamadas desvalidas. Fue un territorio fértil para arrancarme de mis pensamientos, tan sólo ver a la gente que mendigaba comida hacia que mi corazón ya pidiera clemencia ante tanta injusticia.
En medio de todo atropellamiento político y de guerrillas civiles, me encontraba yo, cumpliendo un papel que me orilló a dejar atrás un matrimonio futuro y a una familia. Nunca me importó tanto el precio que tuve que pagar por un poco de libertad tomada de mis letras, hasta que la soledad venia a caso en las noches de pensamientos agudos.
Empezaba la tarde y los lesionados a mi cargo ya rogaban que acabara el día. Un día más de dolor no lo soportarían. Recuerdo sus gritos al unísono que se perdían en la fiebre que ya se respiraba, y que se confrontaban con los olores de pedazos carcomidos por la sangre. Las enfermeras improvisadas como yo sólo conocíamos un remedio para curar sus gritos; pues en ese tiempo las hierbas eran método eficaz para la medicina rural. Hacíamos fumar marihuana a los pacientes hasta que quedaran dormidos, sólo así sus lágrimas ponzoñosas aún con olor a balazo cesaban.
Corrí a tropiezos entre cadáveres y encontré a mi no-marido, le supliqué que me dijera que ése cuerpo magullado no era mi hermano, su respuesta fue un ligero sonido que me decía todo, que me contaba los horrores vividos. Ese sonido reticente lo desplomó en la tierra seca, me arrodillé junto a él, lloré con cada poro, mis dos cariños habían muerto, y los hombres gritaban con su último aliento que a Francisco I. Madero lo habían asesinado. Ahí se acabo mi cordura, mi razón se murió con ellos, camine por calles de piedra, me perdí en la mezcla de una noche obscura con la de un frío espeso de febrero, acortando el tiempo y reduciéndolo a 1913.
Vagué por las calles recordando mi dolor, las personas me llamaban la loca. Yo lo aceptaba. Cada despertar amanecía azorada, no podía fijar un punto al cual llegar, sólo caminaba y repetía “sufragio efectivo, no reelección, sufragio efectivo, no reelección”.
Un par de meses después me acostumbré tanto a vivir sin razón, que sólo necesitaba agua y algo brillante para sobrevivir. De vez en cuando algún bondadoso me arrojaba un pan y después de comer seguía con la mirada los objetos brillosos, que tirados en la calle me hablaban.
Una figura se asomó y me ubicó de repente, me dijo con voz firme que me encontraba en el “Manicomio General la Castañeda”, y que al amanecer se concentrarían en mí.
Una mujer se sentó junto a mi, me dijo que llegó conmigo por la noche, que nos habían traído igual, me dijo que mi cara parecía sobria, que mis ojos miraban fijo y con seguridad, que dudaba que yo sufriera de la mente. Yo jamás hablé, pero escuché con atención todo lo que me decía, se sabía de memoria las partes del Manicomio Castañeda, mencionó que Porfirio Díaz lo inauguro tres años atrás, que estaba poblado por la escoria social, niños problemáticos, delincuentes, ancianos, alcohólicos y prostitutas. Ella me dijo sin temor, que estaba ahí por “locura moral”, así se les clasificaba a los homosexuales y a las prostitutas, “locos morales”.
También se acercó una joven que aseguraba que la postraron ahí por un intento de suicidio provocado por un amor fracasado. Un hombre decía que por sodomita, ya a nadie le importaba evidenciarse, pero yo nunca hablé, yo me dejé consumir por mi tristeza. Quizá lo único que no recordaría sería como hablar.
Quería saber algo del exterior, pero mi debilidad me impedía buscar alguna señal de la revolución, mi prioridad era dejarme morir y borrar todo pensamiento de mi cabeza. La prostituta y la suicida notaban mi tristeza que crecía día a día. Trataban de consolarme y hacerme hablar, pero era inútil. Sí, ambas también estaban invadidas por una ola de tristeza que abarcaba el lugar.
8.06.2009
Amor salivas en babas (Autor: Nestor Leonel Enriquez Ordoñez)

Extirpa cada órgano del cuerpo hasta dejar sólo los huesos. Hace sangrar las encías de cólera, drena cada rincón vacío porque el amor se vomita, se traga y te deja vacío.
Próximo, buscas el amor en otro infectado atascándote de más infección, y pasas de salivas en babas tus infecciones. Haciendo cada vez más grande ese vacío hasta encontrarte sin huesos, solo tú y tu gran vacío.
Y no es que el amor no exista, cuando te deja vacío, o no se palpe, es que tú, mi gran idiota, lo hiciste infección y lo buscas por obsesión.
Se expuso a voces saboreando el coagulado pegado al paladar, durmió como los inmortales bajo el tiempo y sin querer despertar. Entre los zapatos y el estrés todavía está.
Ser un segundo (Autor: Fabian Vargas González)
un segundo estático
que
escapó de los relojes derretidos.
Vapor hecho piedra.
Así me siento cuando me seco: como una larva que siente que es humano.
Botón, pie, hoja, pantalón, humo, todo menos larva.
De pronto cuenta cada pata al arrastrarse y se da cuenta que es todo menos eso.